Por @ivanvillanua
Fue el pasado 12 de septiembre cuando la periodista de Deporpress, Aury Toledo, le preguntó si se sentía halagado cuando desde el exterior se decía que estaba considerado como un presidente modélico y ejemplar. El inicio de la respuesta, no tiene desperdicio. «Eso lo dirán los que no me conocen (risas)». Qué razón tenía.
Andrés Pedreira, el hombre capaz de prometer espectaculares primas por lograr la meta histórica del ascenso u organizar viajes de competición donde no faltaba nadie ni nada. Muchos llevaban tiempo preguntándose «¿Cómo era capaz de lograr una gestión económica tan sobresaliente?». Ese hombre, ahora, se ha convertido de repente en un perfecto desconocido. Los que incluso pensaban que sabían cómo se comportaba en cada momento de su vida, los más allegados, siguen dando vueltas a la manzana meditando qué es lo que ha ocurrido y cómo no se habían dado cuenta.
Entre ellos amigos, compañeros del club (que lo han defendido a muerte hasta cuando incluso la base se quejaba de que nunca iba a verlos jugar o no pasaba a saludarlos en un entrenamiento), y colegas de la profesión del periodismo que están bastante decepcionados (y con razón), porque jamás esperaron esto. Personalmente a mi lo que me preocupa es saber cuál es la cantidad total que ha desaparecido porque ese dinero iba destinado a personas con discapacidad de Tenerife.
En este último año ha sido el directivo que mejor trato de los medios de comunicación ha recibido. El Uruguay se ha convertido en un buque insignia defendido a muerte por todos desde que el año pasado quedara claro (tras el primer intento fallido), que el ascenso era más que posible. Ha sido lo más justo. Porque los deportistas han hecho su trabajo de manera sobresaliente y nadie, absolutamente nadie, puede poner en tela de juicio su profesionalidad y lo felices que nos han hecho y seguirán haciendo.
Queda un proceso largo donde muy difícil será que el club no se vea implicado en la investigación judicial con todo lo que ello pueda repercutir en la supervivencia de la sociedad deportiva. Será el juez quien dicte sentencia y confirme (o no), si Pedreira es el único responsable de la fuga de capital de Sinpromi: una institución ejemplar y modélica cuyo trabajo es el de ayudar en todo lo posible a la gente con discapacidad y más desfavorecida. Y lo que más preocupa al mundo del deporte: si ese dinero se utilizó para la sostenibilidad del Uruguay. Algo que está por clarificar aunque el vicepresidente manifestó el viernes que todos los ingresos parten de subvenciones, patrocinadores y socios.
A mi personalmente más que indignarme, se me saltan las lágrimas solo de pensar que presuntamente, el ahora en libertad con cargos, haya «maquillado» el dinero de los más necesitados para aterrizar en un bolsillo ajeno con el que pagaba solo la justicia dirá el qué.
Por mi parte exijo a los tribunales que lleguen hasta el final del asunto. Para bien o para mal. Que sepamos con claridad qué ha ocurrido y dónde está el dinero. Si Andrés es inocente, que la sociedad lo reciba de nuevo como uno más y sin juicios paralelos. Si es culpable, que devuelva hasta el último euro. Y si no lo tiene que se mueva para buscarlo. Porque él tiene la fortuna de poder desplazarse con sus propios pies. Muchos de los que reciben ayudas de Sinpromi, no tienen esa suerte.
PD: Pueden leer la entrevista a Andrés Pedreira al completo aquí