Redacción Deporpress | La fuerte tormenta que azotó principalmente a las islas occidentales durante este domingo obligaron a suspender dos de los encuentros programados, además de ser en los terrenos de juego de los dos principales candidatos al ascenso de categoría.
En el Antonio Domínguez de Los Cristianos se quedaron con las ganas de presenciar el encuentro entre el Marino y el Lanzarote por incomparecencia de los conejeros. En este caso la expedición de la UD Lanzarote sí que se había desplazado hasta Tenerife, pero una vez en la isla les fue imposible emprender el trayecto por carretera hasta el sur debido a las inundaciones en diferentes tramos de la propia carretera. Los miembros de la plantilla del Lanzarote intentaron, a pesar de las recomendaciones, enlazar hacia la autopista del sur cuando peor estaban las condiciones atmosféricas, pero con los túneles de salida hacia la autopista anegados, y ante el riesgo de peligro, decidieron dar marcha atrás y volver al aeropuerto de Los Rodeos para comenzar con los trámites de vuelta.
Roy González, delegado del Lanzarote relató a Deporpress el duro domingo para su equipo. “Teníamos previsto salir de Lanzarote a las 8:25 de la mañana, pero ya sufrimos un retraso de una hora y cuarto, así que aterrizamos sobre las 10:30 horas en Los Rodeos. En lo que cogíamos las maletas y sacamos los coches eran las 10:50 e intentamos ir al sur por carretera. Nos vimos imposibilitados, y eso que buscamos alternativas, pero todos los túneles estaban inundados, lo intentamos por Miramar también, pero ni si quiera pudimos llegar y ahí ya decidimos dejarlo. En todo momento mantuvimos contacto con el Marino, con su presidente y con su entrenador, además de con el árbitro. Llegó un momento que los sensores de los coches pitaban, teníamos que subirnos a algunas aceras y decidimos darnos la vuelta, no nos íbamos a jugar la vida, estábamos todos nerviosos”.
González atendió a Deporpress todavía en Los Rodeos, desde donde la expedición del Lanzarote espera para poder volver a casa a lo largo de la tarde del domingo. Sobre el aplazamiento del partido, y la actitud más o menos receptiva del Marino nos dijo que “nosotros miramos por nuestra integridad física, pero no nos quedamos en Lanzarote. Vinimos para jugar, no para pasear, pero pasamos miedo. Espero que el árbitro refleje en el acta que el delegado del Lanzarote habló con él dos o tres veces y especifique que hemos comunicado nuestra imposibilidad de llegar por inclemencias del tiempo”. Del Marino confesó que la respuesta fue “a ver qué es lo que decide la Federación”, se mostró seguro de que los azulones alegarán “que no nos presentamos, pero nosotros alegaremos nuestros motivos, notamos comprensión cero por su parte”, finalizó.
Por otro lado, el Sporting San José también sufrió las inclemencias del tiempo y no pudo llegar hasta La Palma para jugar, en el Silvestre Carrillo, ante el Mensajero. Puestos en contacto con Julio Suárez, técnico del San José, expuso que “nuestro plan de viaje era de Gran Canaria a Los Rodeos y desde allí conectar con La Palma, pero no ha podido ser. En el primer vuelo, llegando a Tenerife nos tuvieron unos 20 minutos dando vueltas sobre el aeropuerto esperando entrar, y al final nos desviaron al Reina Sofía del sur. Una vez allí unas guaguas nos iban a trasladar a Los Rodeos, pero ya nuestro vuelo a La Palma estaba cancelado. De todas formas ya habíamos hablado con el árbitro y nos dijo que él iba a suspender el partido y que no nos preocupáramos. Además también hablamos con la gente del Mensajero, con su secretario técnico y se portaron fenomenales. Desde Los Rodeos ya nos han ido metiendo por grupos en varios vuelos de vuelta a Gran Canaria y ya estamos todos por la isla”.