Por @pabloalbelo
Tirano. Dictador. Acusado de matar a la libertad de expresión. Cosas como esas se han leído o escuchado esta semana en torno al CD Tenerife referidas a Álvaro Cervera. Y todo por las declaraciones del Ruso García las dos últimas semanas. Pero, es que en esta Isla ya nos asustamos por todo. Miren, comenzaré por dónde comencé esta semana, porque me parece además lo más justo: Cristian García tiene todo el derecho a expresarse, como lo hizo Jacobo semanas atrás. Pero, no me negarán que la crítica directa a un jefe tiene que tener consecuencias. Porque las tendría en cualquier trabajo. Sin embargo, para los buscadores de tesoros en las ruedas de prensa del técnico blanquiazul, este viernes dejó claro que se trata, de momento, de una reprimenda por hacer pública su opinión, no por dar su opinión, que es muy distinto.
Porque, ¿cuándo un problema de empresa se hace público? Cuando se quiere notoriedad por alguna razón: se hace una huelga para mejorar condiciones, se manifiestan para reclamar derechos como trabajadores… Pero nadie va de manera individual con un enorme cartel a su trabajo diciendo no estoy de acuerdo con cómo hace las cosas mi jefe, porque no es lógico. Se reúne con sus jefes, se habla dentro de la empresa y listo. Creo que no estoy diciendo nada que a cualquier trabajador le haya pasado. Pues, como aquí vale todo, eso también ha servido como arma arrojadiza. Otra cosa es la discusión futbolística. A mí también me parece que el equipo ganaría con algo más de fútbol y de continuidad, pero ese es otro debate, aunque a algunos parece que haya que recordárselo y hacerles la distinción.