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La verdad duele (18-9-14)

por @juanjo_ramos

Apelo a la cita para explicar estos días de furia que vive el tinerfeñismo«La verdad duele una sola vez, la mentira siempre».

Que el equipo no ha empezado como debe, que se cometieron errores en la planificación y que ha habido demasiados cambios como para que todo funcione en la jornada 1 es una realidad innegable. Quiero pensar que a Álvaro Cervera le dolerá, pero lo tendrá asumido… o estará en ello.

Que el actual entrenador tiene un estilo que no termina de encontrar una adhesión completa en la afición blanquiazul es una realidad. Tanto como que es el mismo que ascendió a Segunda A y que logró la permanencia (el verdadero objetivo) durante la pasada campaña. Debería contar, por tanto, con crédito suficiente para trabajar con tranquilidad en este primer tercio de Campeonato y encontrar la mejor forma para que su nueva plantilla sea un gran equipo.

Que cada vez que el Tenerife cambia de entrenador de forma precipitada vive una temporada de sufrimiento y objetivos pequeños lo demuestra la historia (temporadas 05-06, 06-07, 10-11 y 11-12 como ejemplos más recientes). Logró ascensos y cumplió metas justo cuando mantuvo la confianza en su banquillo (José Luis Oltra y su actual inquilino como ejemplos más recientes).

Que hay jugadores que no gustan como Javi Moyano y Aridane resulta también innegable. Puede que por la inseguridad que parece demostrar uno o el estilo aparentemente hipotenso del otro. O quizás porque tenemos en la memoria a Marc Bertrán y Nino, que colmaron el paladar tinerfeñista. Pero no es menos cierto que la regularidad y el rendimiento de los dos (injusta e inconvenientemente) silbados es difícilmente discutible. ¿Podría haber mejores efectivos en sus puestos? Sí. Y en todos los demás.

Que el entorno blanquiazul está lleno de subjetividad porque hay mucha gente fuera a la que le gustaría estar dentro es una realidad. A menudo gente de escasos principios. Tanto como que hay periodistas que consideran que algún cambio en la estructura del club, ya sea a nivel de banquillo o de administración, podría beneficiar sus intereses. Y eso (no hay que negarlo) lo hemos pensado todos los que ejercemos esta profesión en alguna ocasión.

Que dentro del club también hay gente que ha perdido su cuota de poder y tiene una actitud pasiva ante determinados abusos del exterior es real. Que otros, como el propio presidente, prefieren no mojarse y dejar sola a su Comisión Deportiva en una situación de debilidad como la actual es solo una prueba más de que Miguel Concepción es feliz bajo un paraguas. Se llame Santiago Llorente, Pedro Cordero o Álvaro Cervera. «Que señalen a otro». Ese podría ser su lema.

Que todo lo escrito anteriormente es mi opinión y, por tanto, mi verdad, es también cierto. Espero que sea también la suya. Pero si no la compartimos, tranquilo. Que ni le consideraré enemigo ni pensaré que tiene intereses creados ni valoraré la posibilidad de que se haya vendido.

Autocrítica y tolerancia. Dos cosas que no vendrían mal en estos días. Yo practico ambas. Por eso, leí ayer con atención a José Rojas. Y hasta le di la razón… en parte. Ahora, sigo siendo marciano. Y a mucha honra. Yo creo.