Por @pabloalbelo
El pasado 7 de agosto la Liga de Fútbol Profesional ratificaba la decisión tomada siete días atrás de descender al Murcia a Segunda División B por incumplimiento de la ley de Control Financiero. Desde entonces, multitud de reacciones han invadido tanto los medios de comunicación como las redes sociales. Y, después de tantos comentarios, creanme si les digo que nadie tiene razón. Nadie. Porque hay tantas cosas por mejorar que es practicamente imposible que alguien tenga la razón absoluta en este asunto. Miren, empecemos por el principio. La Liga de Fútbol Profesional, órgano elitista al más puro estilo ACB y que no tiene la transparencia como principal virtud, aprueba una normativa de control económico que solo conocen los clubes.
Nadie puede leer esa normativa ni conocer exactamente los parámetros, pero se nutren del dinero público y del de miles de aficionados que cada domingo acuden a los campos. Pero las normas son suyas. Entonces claro, cuando la aplican no sabemos si lo hacen porque tienen razón o por otras cuestiones que pasan, por ejemplo, por la histórica enemistad entre Javier Tebas y Jesús Samper. A mí, nadie me puede quitar de la cabeza la idea de que esto puede ser una vendetta con el presidente del Murcia y que los granas han sido la cabeza de turco. Yo, las dos semanas que han pasado los murcianistas no se las deseo ni al peor enemigo. Un sufrimiento que unos euros puestos por la Liga no conseguirán aplacar por mucho que lo intenten a golpe de talonario.
Sin embargo, creo que todos estaremos de acuerdo en que los clubes no pueden seguir gastándose el pastizal que se gastan cada año y dejando pufos a la Hacienda pública. Es decir, a todos nosotros. La medida de control financiero debe existir. Es buena para los clubes, para la competitividad de los equipos y para los jugadores, ya que sus emolumentos entran en un presupuesto controlado y vigilado. Pero controlado por la justicia, la universal. Esa Justicia que Tebas ha destrozado saltándose las órdenes de un Juez. Al final, como ven, nadie tiene razón. Todos hemos perdido en estas dos semanas. Y lo que es peor, la Liga como ente y como competición sigue perdiendo credibilidad y prestigio. Siempre seremos esa Liga que una vez permitió tener 22 equipos en Primera División o que estuvo a punto de tener 23 en Segunda porque en la Liga no son capaces ni de hacer una normativa con fundamento.