Por @beatrizpalmero
Siempre me ha gustado la expresión del español ‘a la vuelta de la esquina’ porque, no sólo la podemos tomar en sentido literal, como cuando explicamos a alguien que la tintorería está doblando la siguiente bocacalle, sino que también la podemos usar figuradamente, cuando queremos decir que algo está más próximo de lo que queremos admitir: por ejemplo, si me digo a mí misma que la vuelta al trabajo está ‘a la vuelta de la esquina’, aunque en mi caso sería engañarme a mí misma porque mi reincorporación es más que inminente.
Como metáfora, además, tiene un matiz que a veces se nos escapa: la sorpresa. Porque nunca sabemos qué nos vamos a encontrar ‘a la vuelta de la esquina’. Es como la primera vez que vas a Roma y te pones a buscar la Fontana di Trevi callejeando por estrechas vías y de repente doblas una esquina y, ¡zas!, te encuentras surgiendo de la nada una fuente gigantesca adosada a un edificio de forma inesperada.
Quizá por ese factor sorpresa usamos esta expresión para referirnos a algo que esperamos pero que está más cerca de lo que imaginamos, como si estuviera ahí para que nos pillara in fraganti cuando menos lo pensemos. Así, casi siempre, nos pilla el inicio de la temporada, que está ahí cerca, pero que no sabemos cómo va a venir. Con un poco de suerte, cuando nos pille, a la vuelta de la esquina, nos acabemos encontrando con la Fontana di Trevi. Porque nunca sabemos qué nos puede esperar tras el recodo en el camino.
Es cierto que el año pasado se mascaba una ilusión diferente a la de este verano, por el regreso a la categoría de plata, por el buen sabor de boca que dejó el fin de campaña anterior con el ascenso, porque sabíamos que íbamos a encontrar algo nuevo, aunque la plantilla apenas sufriera retoques entonces.
Este año, probablemente, llegar a la esquina no nos haga tanta ilusión. El término de la 2013-2014 fue, cuanto menos, un jarro de agua fría que nos dejó con cara de idiotas, precisamente porque estábamos preparados para sufrir al doblar la calle, y nos encontramos con una sorprendente trayectoria que nos evitó llegar con el corazón en la boca al final. Ahora queremos encontrarnos una sorpresa similar, pero se ha marchado el máximo goleador, ha habido numerosas bajas en la plantilla y las seis incorporaciones pintan bien, pero su rendimiento sigue siendo una incógnita. En el fondo, esperamos que nos sorprendan, como ha hecho el Tenerife este martes con el anuncio del fichaje de Maxi Pérez unos minutos antes de que empezara a entrenar, e inmediatamente después de que el Secretario Técnico terminase una rueda de prensa (este club siempre inventando).
Uno nunca sabe qué se va a encontrar a la vuelta de la esquina, pero cada vez queda menos para doblarla. Casi apresuro el paso a ver si llego de una vez. Porque así somos, intentando encontrar siempre una ilusión para seguir caminando. Y ojalá el Tenerife nos la acabe dando.