Por @ivanvillanua
La isla está desesperada. Busca en las portadas de los diarios y en las redes sociales el líquido elemento que sacie su sed de noticias: quieren ver llegar los fichajes y cuanto más pasa menos tranquilidad mantienen. Esto es como la vida misma: si pudiéramos, estaríamos todos los días viajando de un lado a otro y conociendo mundo. Pero como no somos ricos debemos ahorrar o esperar el momento más oportuno para encontrar el chollo deseado.
¿Creen que Alfonso Serrano y Cervera no son los primeros a los que les encantaría tener a todos los refuerzos cuanto antes? Por supuesto que sí. Pero falta lo más importante. La capacidad económica es la que es y, encima, el interés de los jugadores (cada uno hace con su vida lo que quiera), ha entrado a formar parte interesante en este circo de los fichajes de verano. Ahora no sólo tienes que buscar algo barato sino soportar el regateo, en ocasiones mezquino, de aquellos a los que les importa un pimiento el sentimiento de la afición. Son capaces de no venir por un par de miles de euros de diferencia con otros competidores y morirse de frío en pleno centro peninsular.
No me queda la menor duda que algo se pescará en el mercado del pobre. Pero como me dijo este fin de semana un buen amigo, hasta el último minuto no estará todo el pescado vendido. Total futbolistas hay de sobra y equipos hasta 22 veces menos por lo que al final, cuando muchos de ellos vean que el sueño de jugar en Primera se esfuma mirarán hacia abajo y elegirán los mejores destinos. Entre ellos Tenerife. Será ese momento en el que habrá que estar afinados y escoger lo mejor. Para estar arriba hay que tener botas expertas y elegirlas no va a ser cuestión de dinero. Sino de paciencia.