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Mejor malo conocido (2-7-14)

Por @jf_rojas

En esencia existen dos maneras de aproximarse al Tenerife. La primera es presuntamente realista y apegada al contexto social en el que vivimos. Ésta es una tierra pobre y sin tejido empresarial en una de las zonas más deprimidas de Europa, así que es ingenuo soñar con un equipo potente y estable entre los grandes. Sólo hay una forma factible de concebir el futuro del club y es desde la modestia y la aceptación de que estamos condenados a navegar por la mediocridad. Pretender otra cosa es temeridad o ridículo. La segunda manera se rebela ante el conformismo y no da por sentado que todo lo que salga de esta tierra tenga que carecer de aspiraciones. Valora el potencial estratégico y turístico de la Isla, su importante población, la productividad de la cantera y la historia. Y tiene muy presente una experiencia no tan lejana en la que todo lo que algunos dicen que es imposible fue factible.

El asunto del interés del famoso grupo suizo-alemán ha servido para recordarme de nuevo ambas posturas. Es significativo que nada más darse a conocer la noticia algunos prefirieran centrar el foco de la crítica en la credibilidad de la oferta en lugar de en los motivos de su rechazo. Una postura llamativa si tenemos en cuenta que lejos de tratarse de un rumor periodístico difuso y promovido por algún empresario gris y desconocido, resulta que la historia se explica en lujosa rueda de prensa sin límite de preguntas convocada por un personaje con amplio crédito en la Isla y en el club. A César Gómez se le podrá creer o no, pero sugerir falta de transparencia después de escucharle hablar abiertamente y en primera persona sobre cifras, plazos, interlocutores y conversaciones suena surrealista por muchos que pretendan disfrazarlo de rigor periodístico.

Es bueno dudar de todo. Nunca he sido de abrazar historias equívocas y siempre estaré junto a los que pretendan arrojar luz sobre las sombras. Sin embargo me niego a suscribir aquello del “mejor malo conocido” que se intuye bajo muchas de las críticas que se filtran estos días sobre esta venta frustrada. Si dependiera de mí, los defensores de la forma “sensata” de ver al Tenerife estarían siempre lejos del club. La realidad sin embargo es que son ellos los que conducen a la institución desde hace años y su discurso conformista se ha extendido como la peste. Yo no cambio tres años de la etapa de Javier Pérez por veinticinco de esta época de nadería. Y me niego a aceptar el juego de los que prefieren mantener las cosas tal y como están porque necesitan de la mediocridad para prosperar. El Tenerife puede ser mucho más de lo que es y no deberíamos caer en la trampa de cerrar puertas al progreso sólo por prejuicios o sospechas sin acreditar.

P.D: Y ya que hablaba de rigor periodístico… Estos días también me ha llamado la atención el ejercicio de funambulismo de los que, poniendo en tela de juicio la credibilidad de la oferta del alemán, no han dado el paso al frente de afirmar que César Gómez mintió en rueda de presa. Es complicado desacreditar una historia sin desacreditar al que la cuenta en primera persona aunque también debe serlo pasar por alto la demagogia institucional del comunicado oficial del Tenerife como también se ha hecho estos días. Cosas de la profesión y de los intereses de cada uno.