por @juanjo_ramos
Nunca había esperado tanto tiempo entre un partido del CD Tenerife y el siguiente. En verano, aquellas temporadas en las que hay competición de selecciones y la liga acaba antes, se espera como mucho 60 o 65 para ver el primer amistoso de la pretemporada.
Pero esta vez han sido 96 entre el triunfo contra la Ponferradina (8 de marzo) y la visita a Fuenlabrada. Demasiado tiempo. De respeto (por la pandemia), de incertidumbre (por el futuro) y de ganas (por volver). Miedo nunca. Porque el miedo atenaza, debilita hasta el sistema inmune (dicen los especialistas) y no ayuda.
Por eso, siempre pensé que el fútbol volvería. Que no habría cancelación de la temporada. Javier Tebas, gran impulsor del retorno, ha aplicado aquello de “no me digas que no lo puedo hacer, dime cómo lo tengo que hacer para que me dejes”. Se puso a trabajar mientras otros teorizaban sobre si se podría o no. Y este es el resultado.
Atrás quedan los ‘abolicionistas’, aquellos apocalípticos con título exprés de epidemiólogos que veían peligroso el retorno. Incluso aquellos a los que les parecía mal que una empresa privada (LaLiga) pagara test a sus asociados y trabajadores para garantizar el regreso a la actividad del 1,35% del PIB español.
No es el fútbol que queremos porque falta el público, la explosión de alegría de miles de personas a la salida de su equipo o en el momento del gol, el enfado con el árbitro o el colorido. Pero es fútbol. Por eso, los birrias sonreiremos hoy cuando salte nuestro equipo al Fernando Torres para buscar los 42. Es esa la siguiente cifra que quiero ver crecer en las próximas semanas, la de puntos del Tenerife.
¡Qué bonito es volver a hablar de si juega Nahuel o lo hace Bermejo! De los cambios y el gesto técnico, del acierto o el error, del gol o la parada… de lo que más nos gusta. Porque el ERTE, la Fundación, los abonos o las mascarillas mucha emoción no desprenden.
Soñar es gratis, pero algo me dice que primero debemos centrarnos en los dos primeros duelos, ante dos rivales directos como Fuenla y Málaga. Dos victorias dispararían a los de Baraja en la clasificación y nos harían a nosotros desempolvar las calculadoras. Pero no nos engañemos: no será fácil. Por eso, intentemos ganar el primero antes que el segundo. Y vayamos, como desde enero, partido a partido. Al fin y al cabo, nos ha ido bien así.