Por @beatrizpalmer
50. Número redondo. Al menos con los números árabes, tal y como lo escribimos ahora, porque en la antigua Roma, donde hablaban el latín que ha derivado en este español, entre otras lenguas, se escribía con una L, que no es muy redonda. Y 50, son muchos números. Si hablamos de naranjas, podría suponer entre 9 y 10 kilos. Si hablamos de equipo podríamos organizar dos ligas y nos sobrarían. Y si hablamos de años, es medio siglo.
Y medio siglo da para mucho. En medio siglo ha caído una dictadura, nacido y pervertido una democracia en España. En medio siglo ha caído el telón de acero y nacido una Europa que nació solidaria para crecer dando la espalda a los más débiles. En medio siglo se acabó con el Apartheid en Sudáfrica, que vio como un disidente negro se convertía en presidente para luego morir como hombre de paz.
Y vaya que si 50 años es tiempo. Hace medio siglo The Beatles publicaba su álbum Revolver con canciones como Yellow Submarine, Eleonor Rigby o, my favorita de ese álbum, I want to tell you. Hace 50 años la Iglesia romana, de mano de Pablo VI, abolió al fin el Índice de libros prohibidos, entre los que había obras de Sartre o de Nietzsche. En 1966, dos aviones norteamericanos se accidentaron, con bombas atómicas, cerca de Almería, accidente cuyas consecuencias aún se pagan. Hace 50 años nació Jovanotti, cuyas canciones alegran mi vida, ponen voz a mis tristezas y acompañan mi andar por este camino que va a dar a la mar. Hace medio siglo, Inglaterra ganó el Mundial que organizaba con un gol fantasma de Hurst a la Alemania de Beckenbauer.
Hace 50 años el Tenerife terminó la liga octavo con 32 puntos, que equivaldría a 45 con el sistema de puntuación actual, claro que entonces sólo había 16 equipos en Segunda, dividida en División Sur y Norte. Pero no hace falta irse tan lejos, porque hace sólo un año estábamos suspirando por los 50 puntos. Y ¡uf!, no llegamos a 48 y estuvimos sufriendo hasta el final.
Este año los 50 han pasado desapercibidos. Los conseguimos en Córdoba, y estábamos tan preocupados por ver si los puestos de play off no se alejaban un poquito más que nadie habló del campamento-base. Miento. El amigo Chus de León tardó un nanosegundo en ponerlo en Twitter. Poco más. Y habríamos firmado en septiembre sumar esa cifra con siete jornadas por delante. La última vez que se logró algo así fue con Álvaro Cervera en el banquillo. Pero se había sufrido tanto en un inicio sin victorias que la palabra permanencia generaba angustia. Aquí hace tiempo que no se habla de conservar la categoría.
Quizá es la prueba de que las cosas han cambiado al fin, y de que hay aires de paz y de ilusión. Pero, perdónenme, esa es otra historia. Yo sigo pensando que 50 son muchos puntos. Y me encanta verlos en ese casillero. Vaya que si me encanta.