por @juanjo_ramos
“El objetivo deben ser los 50 puntos y luego ir a por metas mayores. Estamos a dos o tres días para iniciar la Liga y falta un mes para que se cierre el mercado. Hay que ser cautos y traer buenos jugadores”.
Juan Carlos Cordero es de esos directores deportivos que no te vende motos. Prefiere trabajar con sigilo, fijar objetivos y negociar sin focos. Desde su llegada, ha desarrollado un trabajo dividido en 4 fases: estabilización, apuestas, salidas y consolidación.
En la primera afrontó las renovaciones pendientes (capitanes) y mejoró las condiciones de jugadores jóvenes vendibles (Shaq y Sipcic). “Debemos poner en valor lo que tenemos”, dijo entonces. Luego afrontó las primeras incorporaciones. Todas ellas del mismo estilo: Jacobo, Apeh, Pomares y Bruno Wilson. Apuestas por futbolistas jóvenes, que llegan para crecer en Tenerife y convertirse en realidades. Mientras, gestionó las marchas de José Naranjo, Isma López y Undabarrena. Le queda, y está cerca de culminar, la de Nahuel Leiva. Un ahorro de más de 1,5 millones de euros en el tope salarial.
Ahora, con la confirmación de Gio Zarfino como pistoletazo de salida, llegarán esos jugadores que deben dar el salto de calidad. Nadie puede ocultar que el Tenerife perdió a Luis Pérez, Milla y Dani Gómez sin que hayan llegado sus sustitutos. Cordero lo sabe, pero apela a la paciencia. Sabe que esperar puede ser clave para que lleguen los objetivos fijados.
Acabe como acabe el mercado, el discurso no cambiará. El objetivo es ganar al Málaga. Y luego al Alcorcón. Si quieren poner las luces largas, verán un cartel al fondo que pone “50 puntos”. Superado este, habrá tiempo de analizar cuántos partidos quedan y si el sueño del playoff o del ascenso es real. No antes.
Me dirán que pecamos de falta de ambición. Y yo respondo que la ambición sin garantías es un brindis al sol. Incluso teniendo dinero, es imposible garantizar un objetivo (ver Girona). Imagínense habiendo perdido (de momento) potencial como le ha pasado al Tenerife.
Toca ser pacientes y prudentes. Hacerlo no significa una renuncia a soñar. Solo invita a hacerlo cuando toca, no cuando estás al volante. Ahí hay que vigilar la carretera e ir superando obstáculos. El primero, este domingo.