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27 de junio

Por @AleixValero

En apenas seis jornadas de Liga ya han marcado al menos un gol cuatro de los siete fichajes de perfil de ataque del CD Tenerife.

Samuele Longo (3), Juan Carlos Real (2), Filip Malbasic (2) y Víctor Casadesús (1) se reparten ocho de los 10 goles que, hasta el momento han firmado los blanquiazules en la Liga. Solo Suso y Carlos Ruiz, de la vieja guardia, han conseguido marcar en un año en el que parece que el acierto ha sido pleno en la ofensiva.

Además Juan Carlos, con dos dianas, y Casadesús, con una han repetido en Copa del Rey, donde el canterano Brian Martín con dos tantos y el también reciente fichaje Lucas Aveldaño han visto puerta. De los siete goles en los dos encuentros de Copa, ninguno ha sido obra de jugadores de la temporada pasada.

Han bastado ocho partidos oficiales para casi asegurar que, tras la desbandada en verano (Amath, Lozano, Shibasaki, Aarón…) que creó un estado de alarma entre los más críticos con la dirección deportiva, el rumbo no se había perdido.

Recuerdo la tranquilidad con la que Alfonso Serrano ofreció el pasado 27 de junio una rueda de prensa en la que dijo que quería contar con los mencionados, pero que daba por hecho que no iban a seguir.

Muchos se llevaron la cabeza, pero la gestión de la directiva, siguiendo con la reducción de deuda, aumentando número de abonados e ingresos por entradas,  encontrando patrocinadores como Tenerife 2030 o para partdos esporádicos, así como la venta de jugadores como Nano, Cristo González o Germán, propiciaron un margen de movimiento mucho más amplio que las temporadas anteriores.

Con el tiempo fueron llegando unos fichajes que, nombre a nombre, parecían dibujar el Tenerife que ya vemos en la sexta jornada. A un solo punto de los líderes, con lagunas sí, sobre todo fuera de casa, pero normales en una competición de 42 jornadas y en la que nadie nunca ganará todo.

La pegada que ha demostrado especialmente ne el Heliodoro el equipo, con las gradas volcadas han hecho que el Tenerife se gane un respeto entre sus rivales que ya tenía desde el curso pasado, cundo un solo maldito gol separó a los tinerfeños de retornar a Primera División.

Nadie daba un euro por ese equipo y prácticamente nadie lo daba después de aquella conferencia de prensa. Pero el trabajo ya está hecho en los despachos. De José Luis Martí depende ahora sacar el máximo rendimiento a un grupo que parece un coche muy potente, con muchos caballos, que deberá gestionar bien para que no se desboquen. De Martí y de los jugadores, responsables últimos de que las ganas que tenemos todos de celebrar algo grande se convierta en realidad.