Por @Chusdeleon
58 años no es nada para una maravilla de himno
En primer lugar sirvan mis primeras palabras para agradecer a Deporpress la petición de colaboración semanal con este espacio. Es para mí todo un honor y un placer. Me gustaría emplear estas primeras letras para rendir homenaje a nuestro himno blanquiazul.
El próximo once de Septiembre se cumplirán cincuenta y ocho años desde el estreno en el Heliodoro del himno del C.D.Tenerife compuesto e interpretado por los Huaracheros, y me apetecía desde hace tiempo escribir sobre tan maravillosa composición.
Contexto:
Nuestro himno se estrenó en la temporada 1960-61. Ese fue el año en que Heriberto Herrera profesionalizó al Tenerife durante una temporada inolvidable, fruto de la exigencia que el paraguayo-español ponía en todo lo que hacía convirtió al grupo de futbolistas que conducía en un equipo de los más serios, estables, y contundentes, que se han conocido por la isla. Unos valores que se traducirían en un paseo cristalizador por la categoría de plata acabando en un ascenso histórico en Extremadura. Los birrias se saben de carrerilla aquella alineación.
Además, el día del estreno del himno debutaba en el Tenerife un jugador mítico como José Juan, figura en la Unión Deportiva Las Palmas (insignia de oro y brillantes años más tarde por su trayectoria), que volvería posteriormente en los principios de la década de los 70 para, en dos temporadas, meter 18 goles en segunda división en el Tenerife despidiéndose de la zamarra blanquiazul.
Los Huaracheros (Huara significa origen en lenguaje aborigen guanche) eran un grupo consolidado cuando sacaron el himno. De una larga trayectoria y con canciones populares en las siete islas que todos hemos cantado. Un grupo que tenía un claro sentido de reivindicación de los valores populares canarios.
Una composición singular
El himno del Tenerife es una composición valiente y atrevida, que busca reivindicar el carácter festivo popular tan típico en las diversas regiones de la isla en esa época, y que está configurada como una marcha. Es muy difícil de versionar si no se comprenden bien las costuras de este tipo de composiciones, que requieren de unos tempos específicos, además de unas bases rítmicas y energía concretas. Un tema construido con un compás de cuatro por cuatro, cuyo éxito recae en una buena estrategia de equilibrios armónicos y en su diseño compensado tanto vocal como instrumental.
Estructura
Escrito en varias estrofas que enlazan mediante puente, el trabajo musical para dotar a esta estructura tan sencilla de carácter y fuerza es de un talento notable (no todas las canciones mantienen su fuerza, frescura y vigor 58 años después). El trabajo de José Miguel Lambea Castro es muy meritorio, enlazando armonías de segundas y terceras voces típicas de los tríos de la época con recursos sonoros de las fiestas populares como el platillo y el bombo. Además introduce un excelente reparto base de armonías de viento (ojo, no tan usual en la música popular canaria de la época) con trompetas que dibujan melodías entrelazadas a dichas voces acompañando y entremezclando a modo de divertimento diferentes tonadas mediante fanfarria. El uso del mencionado platillo en los momentos elegidos dota al conjunto del vigor y carácter alegre y festivo tan característico de los festejos populares.
El himno está estratégicamente pensado en dos estructuras completas cantadas, intercaladas por otra más parte instrumental (de una belleza tremenda que emparenta claramente con la entradilla instrumental). Esta parte es clave para que la canción no se haga pesada y la calidad de su composición en cuanto a equilibrio en lo musical (se puede desgranar cada pista y cada línea) permite que pueda ser escuchada muchísimas veces seguidas sin cansar de degustarse la pieza.
La letra es trabajo de Diego García Cabrera y de Antonio González Santamaría (dos de los compositores más prolíficos de la historia de Canarias, ojo… ninguna bobería), y encarna de manera magistral los valores tan característicos del carácter familiar birria. Tradición, nobleza, sentimiento, coraje, valentía, esperanza… Valores que van desde la época inicial del club, pasando por Carlos Muñiz Piñuela, Heriberto Herrera, García Verdugo, José Ramón Fuertes, Joanet, Valdano, Heynckes, Benítez, Oltra, Cervera hasta llegar a Etxebe.
La aparición del Riqui Raca.
Merece la pena destacar la valentía de incluir el Riqui Raca al final del himno, dejando clara la intención de reivindicar la popular pieza. Hay que recordar que en la época existió algo de polémica entre las provincias de Santa Cruz de Tenerife y de Las Palmas de Gran Canaria disputándose la “propiedad” del cántico. Un cántico que quedó en las islas como herencia de los ingleses mercantes de puerto que acudían a los partidos en los primeros años de fútbol en las islas(“Reach in rank,Shineonback ,shineon back¡hurrah, hurrah, hurrah!) y al que cada provincia vistió con algunas sutiles diferencias (el sim bom baca, el zumba a la vaca) en las versiones de cada isla. Paco Zuppo (gran icono blanquiazul) logró que el Riqui Raca que cada domingo orquestaba el Heliodoro desde el centro del campo fuese tan tremendamente popular por lo original y divertido de su propuesta, que incluso llegó a ser requerido para viajar a Gran Canaria y orquestarlo en el estadio insular en los años gloriosos de la Deportiva Las Palmas, de ahí que muchos quieran hacer ver que Paco Zuppo era oriundo de la isla vecina. Paco era un buenazo que no entendía de pleitos insulares y que abogaba por la unión de los canarios y por la festividad, muy por encima de peleas absurdas. La finalización del himno del Tenerife con el Riqui Raca, deja clara la importancia de la pieza popular para las filas blanquiazules.
El himno es tan especial que lleva una marca de serie. La del sentimiento los birrias. Esos aficionados que no valoran tanto el fin a conseguir… como el cuidado de las formas y las maneras de conseguirlo por el camino. Es un himno que enraíza claramente con el sentimiento de pertenencia a un grupo con unas características y unas trazas tan claras, que a pesar de pasar los años, aquel o aquella birria que lo escucha siente un pellizco en el estómago, y es por eso que da igual las generaciones que pasen, nuestro himno se ha convertido en un icono en una institución que pronto cumplirá cien años.
Gracias Huaracheros por hacer de una composición, algo tan especial e imperecedero.
Tenerife, Tenerife, riaaan pun tá!!