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[25 años sin el ‘Panzer’] Pitti: «Fue el ejecutor del gran Tenerife»

Aleix Valero (Santa Cruz de Tenerife) |Este próximo domingo día 6 de mayo se cumplirán 25 años del fallecimiento de Rommel Fernández una de las figuras históricas del CD Tenerife y que sigue siendo recordado por la afición blanquiazul.

Tal día como ese el ‘Panzer’ fallecía víctima de un accidente de tráfico con solo 27 años de edad, cuando volvía de una comida de equipo con sus compañeros del Albacete, en la carretera de Tinajeros, de la ciudad manchega.

Además del recuerdo y homenaje previsto por el club y los aficionados para el choque del fin de semana en el Heliodoro ante el Almería, la entidad, dentro de su políticas de promociones parar acercar más seguidores al estadio, decidió que el precio único de las entradas para el partido en casa ante el Albacete, club al que pertenecía cuando falleció, cuesten solo 9 euros, el número característico del exblanquiazul.

En Deporpress queremos recordar a lo largo de esta semana la figura del panameño, que nos trae en el día de hoy José Manuel Pitti, periodista que siguió en primera línea al CD Tenerife.

Aleix Valero: Esta semana se cumplen 25 años del fallecimiento de Rommel Fernández. ¿Cómo lo recuerdas?

Pitti: «Es increíble pensar que ya hayan pasado 25 años, parece que fue ayer. El tiempo lleva una velocidad espectacular, pero es muy saludable que nos detengamos para recordar a grandes fenómenos que contribuyeron de una manera decisiva a ejecutar una obra histórica del CD Tenerife. Eso fue el ascenso del 89, entonces el club creo que llevaba 30 años sin estar en Primera División, e incluso solo había estado una vez en la historia. Rommel Fernández fue el ejecutor de toda la obra que inició Javier Pérez en los despachos y que se prolongó en el campo con un hombre muy capaz, y sobre todo muy humano, como Benito Joanet, ejecutando también una plantilla fantástica que mucha gente recuerda. La portería o en el centro del campo estaba Guina que se entendía perfectamente con Rommel que ejecutó todas aquellas ambiciones. Yo diría que fue, ni más ni menos, el hombre que definiendo tantos y tan bonitos goles puso los cimientos de la gran obra del Tenerife de la época prodigiosa».

A: Hemos hablado con Benito Joanet, con Guina…Todos coincide en señalar al Rommel dentro del campo como una auténtica bestia y luego fuera del campo una persona más tímida.

P: «Rommel fue una persona luchadora, tanto dentro como fuera del campo. Recuerdo que vino a jugar un Mundialito de la Inmigración, que era un concurso muy relativo y emocional. Y ahí le descubrió un hombre importante del fútbol del Sur, Fernando, quien era el directo técnico del Atlético Arona al que conocimos como el Furia. Yo creo quien puso la pista de la habilidad al Tigre Barrios, quien integrado en el aquel movimiento que lideraba Javier Pérez terminaba de asumir el mando del CD Tenerife. Rommel se alojaba en hotel discreto y creo que tenía un salario precario de la época, empezó a caminar en el Tenerife Aficionado y empezó a marcar goles. Tal día como hoy, recuerdo su primer tanto y la manera de celebrarlo, pero hay que tener en cuenta que él cada semana acudía al banco a realizar una transferencia a su familia de Panamá. Él intentó ayudar a sus hermanos, fue una persona luchadora, solidaria, familia y leal. Dentro del campo, también luchó, saltaba como los grandes aleros de la época, parecía que quería abrazar a Dios».

A: Gran jugador, una pena que se truncara su trayectoria con tan solo 27 años. 

P: «Fue muy doloroso, recuerdo que ese día estaba comiendo en San Andrés. Creo que era un martes o miércoles, quienes ejercíamos periodismo deportivo debíamos descansar entre semana porque los fines de semana era un  trabajo muy intenso con muchas exigencias para atender las demandas de información. Recuerdo que el dueño del restaurante vino y me lo contó, no me lo creía. Directamente me fui a la tele a preparar un reportaje de su vida, repasé todas las imágenes y su trayectoria. Es verdad que en Panamá, el fútbol no era un deporte muy importante pero era conocida la obra de Rommel porque los grandes de los diferentes ámbitos cuando venían a la Isla lo conocían por iniciativa de los visitantes. Rommel era muy amigo del salsero Rubén Blades y utilicé su música para acompañar ese reportaje que ha sido uno de los más bonitos de mi vida. Recuerdo la emoción de la Plaza de Toros con la música de Rubén Blades, la gente disfrutaba del concierto pero también de la presencia Rommel Fernández como héroe del tinerfeñismo de la época. Una encuesta de un gabinete psico-social demostró que el Tenerife era un símbolo social que estaba en el corazón de los ciudadanos de la Isla. Dejó de ser el ‘Tenerifito’, y un hombre definitivo, el ejecutor del gran Tenerife que venía de un pasado de penas deportivas, entre otros, Rommel.

A: De los 48 goles que marcó durante las cuatro temporadas que permaneció en la Isla, ¿con cuál de ellos te quedas?

P: «Fueron muchos, y a cual más bonito, pero quizás los de la promoción ante el Betis, que metió dos, son irrepetibles. Fueron goles muy bien hechos, y a demás, trascendentales. Los jugadores del CD Tenerife estaban amotinados en un hotel del Puerto de La Cruz reclamando una prima, pero cuando saltaron al campo se dejaron todo y le metieron cuatro goles a un Betis que estaba construido para ir a Europa con jugadorazos como Hipólito Rincón o Calderé. El propio Poli Rincón comentó que tras ser goleados en el Heliodoro, podían conseguir una gesta como la del España-Malta y remontar la eliminatoria, pero obviamente aquello no sucedió. También recuerdo otros goles de Rommel, pero también recuerdo goles en contra del CD Tenerife. Con el Valencia le marcó un gol a Agustín, obviamente no lo celebró. Es más, se disculpó ante Agustín por marcar. Tenía mucha amistad con Celia Cruz, y cuando Celia realizó el saque de honor en el estadio, fui testigo del gran abrazo que se dieron en el túnel de vestuarios. Por aquel entonces se celebró el concierto ‘Amanecer Latino’ en la playa de Las Teresitas, y Celia le dedicó una canción, gesto de la gran amistad que los unía».