Por @JCXuancar
Veinte años hace este 22 de abril, y parece que fue ayer, de aquel día en Gelsenkirchen cuando el CD Tenerife fue eliminado por el Schalke 04 de la Copa de la UEFA en semifinales fue la última vez que vimos al Tenerife jugar en Europa. Quizá muchos no le dieron la suficiente importancia por aquel entonces, pero pasado el tiempo nos damos cuenta de lo difícil que es llegar a una eliminatoria de ese nivel y a jugar contra equipos que, año tras año, han seguido participando en competiciones europeas.
De una manera u otra el Tenerife era la excepción, y excepcional fue aquella semifinal. Pasado el tiempo te das cuenta también de que el club, cercano ya al Centenario, acumula desde que en 1953 se permitiera la entrada de equipos canarios en la Primera o Segunda División, numerosos años en la segunda categoría.
Al CD Tenerife su década prodigiosa le sobrevino en los años 90, con diez años excepcionales. La historia blanquiazul sigue alejada de la máxima categoría del fútbol español y de las competiciones europeas. Este 20 aniversario me sirve para recordar que, además de lo difícil que es llegar a jugar este tipo de torneos, hay que vivir el presente y disfrutemos de lo que tenemos y, sobre todo, pensemos que una isla como la nuestra bien puede ser mucho más habitual de lo que ha sido anteriormente equipo de la máxima categoría, y asomar la cabeza algunos años en Europa.
Si Villarreal, Éibar, Leganés, Deportivo o Real Sociedad tienen equipos en Primera División, y algunos incluso han sido campeones de Liga o han jugado competiciones europeas, ¿por qué no va a ser posible en nuestro caso?
Veinte años son muchos para darnos cuenta de lo difícil que es jugar un torneo continental, y tantos y tantos años fuera de la Primera División nos deben servir de reflexión de que es ahí donde de verdad un club de fútbol siente su importancia. Así y todo sigue el Tenerife gozando de un beneplácito de una legión de aficionados que siguen fieles a los colores blanquiazules.