por @juanjo_ramos
Todas las rachas terminan. Las buenas y las malas. Al Tenerife se le acabó la buena el pasado domingo. Puede que todos, dentro y fuera, subestimáramos al Reus. Pero sus cinco victorias a domicilio dan para pensar que es algo más de lo que dice su nombre. Es verdad que llegaba a la Isla entre dos visitas de enjundia (Getafe y Cádiz), lo que invitaba a dedicar un tiempo a restañar las heridas del Coliseum al tiempo que se guardaba la ropa para el desplazamiento a Carranza.
No pasa nada. La derrota fue un accidente. Es verdad que faltó el nivel de intensidad y concentración de anteriores envites. La prueba es la desajustada presión que realizó el conjunto que dirige Martí durante gran parte del choque (ver la jugada del 0-1 como ejemplo). Pero no es menos cierto que, con sus errores, tampoco mereció semejante castigo. Choco Lozano estrelló un balón en el poste, Édgar Badía tapó un mano a mano con Cristo González y la sensación de peligro no se le fue a los catalanes hasta que llegaron al vestuario.
Se puede concluir, sin temor a equivocarnos, que el Tenerife es competitivo también en los días malos. Y eso dice mucho de este equipo. No es momento para dudas. Partimos del compromiso de una plantilla que supo darle la vuelta a las sensaciones del arranque y crecimos para conformar un bloque candidato que, por méritos propios y gracias al colchón que había generado, sigue en puestos de play off después de tres jornadas sin ganar. Y seguirá estando, salvo hecatombe goleadora, aunque pierda en Cádiz.
Pero es en los días previos a estas batallas cuando más confianza hay que mostrar en este grupo de futbolistas y en su entrenador. Aunque en ocasiones no tengan días lúcidos, como el pasado domingo. Este Tenerife sigue siendo candidato. Es ahora cuando más fuerte hay que decirlo. En las victorias y las buenas rachas siempre es más fácil tuitear aquello de EQUIPAZO. Pero los que ya estábamos en el carro estamos dispuestos a empujarlo ahora que se ha encontrado alguna cuesta que es necesario subir.
Quedan 12 partidos. Todos serán muy difíciles, aunque los dos próximos tengan la consideración de rival directo: Cádiz a domicilio y Oviedo en casa. Toca creer, ayudar, empujar y que, desde dentro, se tomen buenas decisiones.
De eso, de las decisiones del club, hablamos en otro momento. Que nada nos distraiga de los verdaderamente importante, que es lo que pasa en el terreno de juego. Ni siquiera el deslumbrado por los focos del fútbol. Tranquilo, ya le pasó a otros. Recupera uno la visión enseguida escuchando a los que saben. No busque mucho. Están cerca.